Santuario de Segeda

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Santuario de Segeda

“…atienden el culto divino, ofician en los sacrificios públicos y privados, interpretan los misterios de la religión, a ellos acuden gran número de adolescentes para instruirse y les tienen mucho respeto”  Julio César

Mucho se ha dudado de la existencia de druidas en la antigua Celtiberia, definición por cierto, que sigue dando lugar a confusión al considerar a los celtíberos una espacie de amalgama entre celtas e iberos. El término habría sido creado por los escritores clásicos para dar nombre a un conjunto de pueblos hostiles a Roma.

En realidad, cuando los clásicos aluden a los celtíberos se refieren a los Celtas de Iberia.

Para Estrabón (3, 4, 5) en el carácter celtíbero prevalecería el primero de estos componentes. De manera que a pesar de las inevitables influencias entre comunidades vecinas. Celtas e iberos eran culturas diferentes, con lengua y escritura diferente, y con dioses diferentes.

La falta de evidencias sobre la existencia de druidas, abunda en la confusión ya que los celtas, no serían tal, sin la casta más espiritual de su sociedad.

No obstante podemos citar algunas referencias. El historiador romano Floro que vivió en el siglo II d. C se ha ocupado de transmitirnos la noticia de uno de estos druidas, Floro dice así:

«También hubiera habido conflicto con todos los celtiberos si el jefe de esta rebelión, Olíndico, no hubiese sido sometido por la fuerza al inicio de la guerra, el cual, famoso por su astucia y audacia, había atraído hacía si la atención de todos, actuando como un profeta. Pero cuando, con semejante temeridad, se hubo dirigido de noche al campamento del cónsul, junto a la propia tienda fue alcanzado por el pilum de un guardián»

En el relato de Floro, Olíndico aparece intitulado de “suminus vir” (varón máximo) designando a Olíndico como “sacerdote”, y considerándolo “semejante-a-un-druida”.

Para terminar de despejar las dudas, insólitos descubrimientos arqueológicos, arrojan pistas sobre estos enigmáticos personajes y su elevado conocimiento del mundo.

Santuario de Segeda, enclave druidico:

En la primavera de 2009, un grupo de investigadores encabezados por el profesor de geodesia y cartografía Manuel Pérez y el catedrático de prehistoria Francisco Burillo, realizaron diversos estudios dirigidos a determinar si la orientación de la extraña plataforma romboide de Segeda respondía a algún patrón astronómico. Lo más sorprendente fue comprobar como la bisectriz del ángulo de una de las esquinas del templo estaba orientada hacia el ocaso del sol en el solsticio de verano, en el punto exacto en el que el astro se oculta por el cerro de la Atalaya. Desde esta misma piedra angular, prolongando virtualmente uno de los lados encontramos el norte geográfico, mientras que haciendo lo propio con el otro marcamos la posición de la Parada Mayor de la luna en el solsticio de invierno.

El gran Nemeto, el Santuario de Segeda, además de un santuario donde entrar en contacto con los dioses, resulta ser un observatorio astronómico que permitiría a los druidas ajustar el calendario.

Estos descubrimientos dejan patente la existencia druídica, dando por fin sentido a la plataforma, un edificio singular sin ningún tipo de cubierta, con muros de apenas dos hiladas de altura y que sigue intrigando a los expertos. Se trata de un monumento sin parangón en Europa.

Hacia el noroeste del santuario se vislumbra el cerro donde se asentaba el primitivo cerro fortificado de Segeda, en el llamado el Poyo de Mara (Zaragoza).

http://lugaresconhistoria.com/segeda-zaragoza

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