Lapis specularis

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EI lapis specularis o piedra especular se identifica con la variedad mineralógica del yeso conocida como yeso selenítico; éste se caracteriza por su aspecto hialino y por su gran tamaño cristalino, del que se pueden obtener láminas de exfoliación de grandes proporciones. En la comarca donde se localiza, es denominado y conocido como espejillo, espejuelo, piedra del lobo, espejo de asno, piedra de la luna, piedra de luz; también se lo conoce como sapienza o reluz.

La denominación como lapis specularis proviene de su principal característica, la de poder dejar pasar la luz y poder ver a través de su masa, singularidad que compartió con otros materiales pétreos que se explotaron en época romana y que fueron utilizados en el pasado por semejante peculiaridad.

Desde hace siglos, y hasta nuestros días, la identificación del espejillo ha pasado por variopintas interpretaciones, entre las que se encuentran la mica (atribución errónea de Adolf Schulten, que ha sido continuada por otros investigadores perpetuando semejante catalogación), y otras asignaciones igualmente confusas y desafortunadas como el mármol, el talco y el alabastro.

De alabastro eran las dos placas procedentes de una cantera de Torrubia (Cuenca) que, como prueba equivocada, presentó el Académico José Cornide a finales del XVIII ante la Real Academia de la Historia, como argumento concluyente para dilucidar que las cercanas ruinas de Cabeza de Griego se correspondían con la ciudad de Segóbriga, conocida en las fuentes escritas como el lugar donde se daban y abundan las piedras especulares.

Plinio el Viejo en su Naturalis Historia cuenta que este mineral era extraído en la Hispania Citerior, en minas halladas en 100 000 pasos alrededor de Segóbriga, obteniéndose la más traslúcida de esta piedra cerca de esta ciudad.

Se extraía de pozos profundos en el subsuelo, encajado en otras rocas, siendo necesario separarlo de éstas una vez en la superficie; Plinio nos lo describe como una piedra fósil en su mayor parte que forma un bloque compacto, con la propiedad de dejarse cortar con serrucho con facilidad y en finas capas.

Las finas láminas se enmarcaban en cuadros de madera y se usaban como cerramiento de ventanas, al estilo del vidrio actual.

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